domingo, 8 de diciembre de 2013

"Me dijo que coleccionaba cosas extrañas, al principio me imaginé antigüedades, artefactos, qué sé yo... Se acercó y me confesó que coleccionaba lunares, yo no le creí, hasta que sacó una cajita roja y al abrirla me mostró un lunarcito, perfecto y redondito que descansaba sobre unos algodones. Casi susurrando me dijo que era el lunar de la Marilyn Monroe, lo miré con extrañeza y me despedí rapidamente, en caso de que su locura fuese contagiosa. Ya en la noche, cuando me lavaba los dientes, me quedé helado frente al espejo, el muy desgraciado me había robado el lunar de mi mejilla"


Extraído desde http://www.eucaliptica.com/

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