sábado, 11 de agosto de 2018

2 años

Un día como hoy, pero hace dos años viví uno de los momentos que jamás imaginé ...un día como hoy perdí a mi madre y con eso perdí también una parte de mi.
 Durante todo este tiempo he vivido un proceso gigante,  de momentos muy difíciles, de sentirme muy sola , muy triste, muy nada, como si mi vida tuviese un antes y un después , y cargara con un vacío en mi pecho que no soy capaz de llenar. Estoy segura que hay muchas personas que han pasado por situaciones similares o aún más difíciles, durante este tiempo he aprendido a vivir con mis tristezas, con mis vacíos, con una pena infinita , con mi soledad, y he aprendido a hacerlas parte de mi , de mi historia y de lo que hoy soy. He tenido mucho miedo de sentirme sola, de no recordar a mi madre , de olvidar sus voz o su risa, pero creo que esos miedos me hacen pensar en todo lo que me enseñó y en mi como parte de su propia historia.
Mi madre, Fresia de las Rosas, era una mujer fuerte, nacida en una familia humilde y trabajadora de Paso Nevado en la 7° región, su madre, la Sra Inés, trasmitió las enseñanzas del campo , el cuidado de sus hermanos, levantarse temprano, sacar los huevos, hacer el pan... mi madre migró a la ciudad como muchos en busca de nuevas oportunidades, se casó y a los 27 años nací yo, aprendió de forma natural a cuidarme, protegerme y enseñarme, de mi infancia tengo los mejores recuerdos con ella, sus llamadas, sus abrazos, recuerdo el libro de cuentos que hicimos y como me leía fábulas. Mi madre fue una mujer que pese a todas sus dificultades, penas y adversidades dejó en mi y muchas otras personas muchas enseñanzas, uno de los valores que aprendí de es el que todos somos diferentes y debemos entender.Tuvo que vivir y pasar por penas, traiciones, maltratos y dolores, así que ella entendía el dolor no le daba miedo llorar ni que la viera triste, y creo que eso la hizo aun más la mujer fuerte que era.
Me he desilucionado de muchas personas, he perdido mucho y a muchos, pero también he ganado mucha fortaleza y ya no tengo miedo, sé que está conmigo de alguna forma y que yo soy parte viva de lo que ella fue, de sus valores y su alegría inmensa de vivir a pesar de todo. Agradezco a todos los que han estado en mi camino a los que se fueron , a los que me dejaron sola, sin eso jamás habria entendido que yo puedo, a pesar de todo siempre puedo.
A Carlos por ser mi compañero , por estar conmigo siempre , con su amor y mucha empatía escucharme de forma sincera, entenderme , darme y respetar mis tiempos y espacios, por ayudarme a entender que yo puedo, y por creer muchas veces más en mi que yo misma.
Mi madre siempre dejará una huella en mí, y en los que la conocieron y como dijo en la última conversación que tuvimos.
Y qué pasa si te pasa algo?
Nada, yo soy una mujer fuerte y tú también lo eres.

Y sí , tenías razón y algún día estoy segura que lo seré tanto como tú.